PÁGINAS LOCALES DE MÉXICO | LIAHONA SEPTIEMBRE 2017

    El reino de Dios en los últimos días

    Jóvenes leyendo las escrituras

    Cuando Jesucristo estuvo en la Tierra, estableció Su Iglesia al llamar a los doce apóstoles y dar a uno de ellos la asignación de presidir sobre ella: “...tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia”1.  Así fue como comenzó también el establecimiento del reino sobre la Tierra.

         Posterior a la muerte de todos los apóstoles, vino un periodo conocido como la Gran Apostasía, en el cual se tergiversaron los principios del Evangelio y las ordenanzas del sacerdocio. Debido a ello, se hizo necesaria la restitución de todas las cosas, por esa razón nuestro Padre Celestial y Jesucristo visitaron al profeta  José Smith en 1820 para dar inicio a la restauración de la plenitud del Evangelio.

         En la Guía para el Estudio de las Escrituras leemos que: “El reino de Dios sobre la tierra es la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. La finalidad de la Iglesia es preparar a sus miembros para vivir eternamente en el reino celestial, o reino de los cielos”2. Sin embargo, en esta última dispensación, ya no habrá otra apostasía sobre la Tierra: “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido”3.

         En las revelaciones dadas al profeta José Smith podemos aprender lo siguiente: “Las llaves del reino de Dios han sido entregadas al hombre en la tierra, y de allí rodará el evangelio hasta los extremos de ella, como la piedra cortada del monte, no con mano, ha de rodar, hasta que llene toda la tierra4. Tales llaves son las que nos dan acceso para recibir todas las ordenanzas de salvación.

         El élder Robert D. Hales del Quórum de los Doce, explica la manera en que podemos ser contados entre el pueblo del Señor: “Jesús enseñó: “Mi reino no es de este mundo”5. Esas palabras me hicieron meditar más acerca de Su reino y llegué a la conclusión de que cuando somos bautizados por inmersión por alguien que tenga la debida autoridad del sacerdocio y escogemos seguir a nuestro Salvador, estamos entonces en Su reino y somos de Su reino”6.

        Cuando elegimos pertenecer a Su reino, también decidimos hacer cambios en nuestras vidas para buscar todo lo edificante. Honrar el día de reposo y santificarlo nos anima a guardar los demás mandamientos durante el resto de la semana. Seguimos el ejemplo de Jesucristo en nuestros tratos con todas las personas y buscamos ser dignos de entrar en la Casa del Señor. Todo ello representa una preparación para servir en Su Iglesia.

        El ser discípulos de Jesucristo nos permite brindar servicio en el reino, utilizando los dones y talentos que Él nos ha dado. En ocasiones la búsqueda de tales dones resulta difícil y requiere todo un proceso, mientras tanto podemos esforzarnos por realizar el servicio que se nos requiera: atender un llamamiento, enseñar a nuestros hijos en el hogar los principios del Evangelio, compartir con los demás nuestras creencias, ser amables y considerados con los demás, tratando de mirarlos de la misma manera en que el Salvador nos ve. Todo acto de bondad es un ladrillo más en la edificación del reino de Dios sobre la Tierra.

         Al realizar la Noche de Hogar, el estudio de las Escrituras o la oración familiar, estamos contribuyendo a esta causa: “En su labor, las mujeres de la Iglesia han participado junto con los hombres que poseen el sacerdocio en la edificación del reino de Dios sobre la tierra y en el fortalecimiento de los hogares de Sión”7.

         El edificar el reino de Dios nos ofrece paz en esta vida y en la venidera. El élder M. Russell Ballard del Quórum de los Doce, declaró8: “Todos tenemos hambre de saber “las cosas apacibles del reino”9 y de probar “el fruto de justicia” que “se siembra en paz para aquellos que hacen la paz”10. Recordemos la promesa que se nos ha dado en el Plan de Área 2017: “...nuestros hogares serán un refugio y nuestras familias serán protegidas de los azotes del mundo… estaremos preparados para establecer firmemente el reino de Dios en nuestra nación y llegar a ser una luz para otras naciones de la Tierra”11.


    Notas:

    1. Mateo 16:18

    2. GEE. Reino de Dios o de los cielos.

    3. Daniel 2:44

    4. Doctrina y Convenios 65:2

    5. Juan 18:36

    6. Élder Robert D. Hales, “El convenio del bautismo: estar en el reino y ser del reino”, Conferencia General, octubre 2000.

    7. Prefacio “Hijas en mi Reino”. Prefacio. Salt Lake City, 2011, p. XIII

    8. Élder Russell M. Ballard, Conferencia General, abril 2002.

    9. Doctrina y Convenios 36:2

    10. Santiago 3:18

    11. Plan de Área 2017