PÁGINAS LOCALES DE MÉXICO | LIAHONA JULIO 2018

    Centrar nuestros esfuerzos en ministrar

    La revelación es una de las doctrinas del Evangelio que, al hacerse real en nuestras vidas, nos da la oportunidad de conocer la voluntad de Dios para nosotros. En estos últimos días el profeta del Señor, el presidente Russell M. Nelson, ha recibido revelación para guiar a la Iglesia y nos ha enseñado que debemos centrar nuestra atención y esfuerzos en la ministración, pues es lo que se requiere de nosotros para cuidarnos y servirnos como individuos, familias e Iglesia.

             Para ministrar como el Salvador desea, se han hecho algunos ajustes en los quórums del sacerdocio y en la sociedad de socorro: A nivel de barrio, un quórum del Sacerdocio de Melquisedec; un quórum de sumos sacerdotes a nivel de estaca; la ministración reemplaza a los programas de maestros orientadores y de maestras visitantes; y la inclusión de los jóvenes en la ministración.

    pastor y rebaño

    El presidente Nelson nos muestra un ejemplo de cómo podemos ministrar y las maravillosas bendiciones que se reciben por hacerlo: 

    “Una experiencia que tuve hace más de sesenta años en Boston me enseñó cuán potente puede ser el privilegio de ministrar a las personas individualmente. Por entonces, era cirujano residente en el Hospital General de Massachusetts; estaba de guardia todos los días, cada dos noches y cada dos fines de semana. Tenía un limitado tiempo para mi esposa, para nuestros cuatro hijos y para la actividad en la Iglesia. No obstante, nuestro presidente de rama me asignó visitar la casa de Wilbur y Leonora Cox, con la esperanza de que el hermano Cox volviera a la actividad en la iglesia. Él y Leonora se habían sellado en el templo. Sin embargo, Wilbur no había participado durante muchos años.

    Mi compañero y yo fuimos a su casa; al entrar, la hermana Cox nos recibió con entusiasmo, pero el hermano Cox se retiró abruptamente a otra sala y cerró la puerta.

    Me dirigí a la puerta cerrada y toqué. Tras un momento, oí un resignado: 'Entre'. Abrí la puerta y hallé al hermano Cox sentado junto a una serie de equipos de radioaficionado. En ese pequeño cuarto, encendió un cigarro; claramente, mi visita no era para nada bienvenida.

    Observé la sala con asombro y dije: 'Hermano Cox, siempre he querido aprender más sobre la tarea de los radioaficionados. ¿Quisiera enseñarme? Lamento no poder quedarme más tiempo esta noche, pero ¿podría regresar en otra ocasión?'.Él titubeó un momento y luego dijo que sí.

    Aquel fue el comienzo de lo que llegó a ser una gran amistad. Regresé y me enseñó. Yo comencé a quererlo y respetarlo. A través de las visitas subsiguientes, la grandeza de aquel hombre se dejó entrever. Nos hicimos muy buenos amigos, al igual que nuestras queridas compañeras eternas. Luego, con el paso del tiempo, nuestra familia se mudó. Los líderes locales continuaron apoyando a la familia Cox.

    Unos ocho años después de aquella primera visita, se creó la Estaca Boston. Adivinen quién fue su primer presidente de estaca. ¡Sí! ¡El hermano Cox! Durante los años subsiguientes, también prestó servicio como presidente de misión y presidente de templo.

    Años después, como miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, se me asignó crear una nueva estaca en el condado de Sanpete, Utah. Durante las entrevistas habituales, me sorprendió gratamente encontrarme de nuevo con mi querido amigo, el hermano Cox. Sentí la inspiración de llamarlo como el nuevo patriarca de estaca. Después de ordenarlo, nos abrazamos y lloramos. Las personas presentes en la sala se preguntaban por qué lloraban aquellos dos hombres adultos. Pero nosotros lo sabíamos; y la hermana Cox también. ¡Nuestras lágrimas eran de gozo! En silencio, recordamos la increíble travesía de amor y arrepentimiento que había empezado una noche en su casa, hacía más de treinta años.

    La historia no termina allí; la familia del hermano y la hermana Cox creció hasta estar compuesta por tres hijos, veinte nietos y cincuenta y cuatro bisnietos. Añadan a aquello su influencia en cientos de misioneros, en miles de personas más en el templo, y en cientos de personas más que han recibido bendiciones patriarcales de manos de Wilbur Cox. Su influencia y la de Leonora Cox seguirán repercutiendo a través de muchas generaciones en todo el mundo'1.

             Tenemos la oportunidad de centrar nuestros esfuerzos en ministrar a nuestros hermanos con amor, dedicación y fe, y no en preocuparnos por hacer algún reporte o una visita apresurada al mes; al hacerlo seremos los fieles discípulos que el Señor espera que seamos.


    Notas:

    1. Russell M. Nelson, “Ministrar con el poder y la autoridad de Dios”, Conferencia General, abril 2018.