PÁGINAS LOCALES DE MÉXICO | LIAHONA SEPTIEMBRE 2017

    Ven, sígueme para el Sacerdocio de Melquisedec y la Sociedad de Socorro

    Élder Nicolás Castañeda

    El pasado 25 de agosto de 2017 la Iglesia anunció Ven, sígueme para el Sacerdocio de Melquisedec y la Sociedad de Socorro, estos cambios al calendario y contenidos de las reuniones dominicales de la tercera hora influirán “no solo [en] los materiales que estudiarán los adultos, sino también [en] la manera en que utilizarán el tiempo cuando se reúnan para llevar a cabo la obra del Señor”1, todo ello ayudará a realizar de mejor manera la obra de Salvación.

         Recordemos que hace 5 años, el 12 de septiembre de 2012, la Primera Presidencia realizó un anuncio similar al señalar que, a partir de enero de 2013, los jóvenes estudiarían Ven, sígueme durante la Escuela Dominical. En ese entonces, la Primera Presidencia dijo: “Confiamos en que el nuevo curso de estudio bendecirá a los jóvenes en sus esfuerzos de convertirse plenamente al evangelio de Jesucristo”2. Las unidades de la Iglesia que han aplicado ese cambio al seguir los principios de Ven, Sígueme han visto un incremento de fe y testimonio en la juventud.

         Con la implementación del programa Ven sígueme para el Sacerdocio de Melquisedec y la Sociedad de Socorro pienso en las palabras proféticas del Presidente Henry B. Eyring, quien en una reunión con las Autoridades Generales expresó: “Testifico que iremos a un campo espiritual más alto”3 y nuestro Padre Celestial y el Salvador están listos para ayudarnos.

         Al recibir esta modificación a la tercera hora de las reuniones dominicales, meditemos en las siguientes preguntas: ¿De qué forma estos cambios nos pueden llevar a un campo espiritual más elevado?, ¿cuál es la actitud que debemos tener a fin de obtener el máximo beneficio de estos materiales?, ¿cómo nos ayudarán a ser mejores discípulos del Salvador y a parecernos más a Él?

         Como expresa uno de los Artículos de Fe: “creemos todo lo que Dios ha revelado, todo lo que actualmente revela”4, porque sabemos que hasta Su Venida Él continuará dirigiendo los asuntos pertenecientes a Su reino y a nuestro progreso; a través de las escrituras vemos que este es un modelo divinamente establecido, pues es la manera en la que guía a Su pueblo “... línea sobre línea, precepto tras precepto...”5.

         Sé que “Él no hace nada a menos que sea para el beneficio del mundo...”6, por ello, invito a todos a que recibamos estos cambios con gratitud, mansedumbre, humildad, disposición y fe, para que con profunda y sincera determinación estudiemos los materiales y los apliquemos de inmediato.

         El tiempo ha llegado en que se ven cumplidas las palabras de los profetas antiguos y modernos; en 1978 el Presidente Gordon B. Hinckley dijo refiriéndose a los varones poseedores del Sacerdocio: “Será un día maravilloso, hermanos… aquél en el que los quórumes del sacerdocio se transformen en un ancla de fortaleza para cada uno de los hombres que participen, aquél en el que cada hombre pueda decir con propiedad: 'Soy miembro de un quórum del sacerdocio de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Estoy listo para ayudar a mis hermanos en todas sus necesidades, tal como confío en que ellos estén listos para ayudarme a mí en las mías. Trabajando juntos podremos enfrentarnos, sin vergüenza y sin miedo, a todo viento de adversidad que nos azote, ya sea [en lo] económico, social o espiritual'”7.

         Por su parte, recientemente la Presidencia General de la Sociedad de Socorro se dirigió a las hermanas y reiteró su sagrado propósito de “... preparar a las mujeres para las bendiciones de la vida eterna al: Aumentar la fe en el Padre Celestial y en Jesucristo y Su expiación; fortalecer a las personas, las familias y los hogares mediante las ordenanzas y los convenios y trabajar en unidad para ayudar a los necesitados”8.

         Les aseguro que al transformar nuestras reuniones en más que una lección, encontraremos la forma de aplicar los consejos de los profetas a nuestro diario vivir, aprenderemos unos de otros tal como se nos pide hacerlo en las escrituras, desarrollaremos nuestra habilidad de deliberar en consejo tanto en la Iglesia como en nuestras familias, seremos elevados espiritualmente al fortalecernos mutuamente, la unidad de nuestros barrios y ramas se incrementará, aprenderemos a ministrar más como el Salvador.


    Notas:

    1. Carta de la Primera Presidencia, 25 agosto 2017

    2. Carta de la Primera Presidencia, 12 septiembre 2012

    3. Henry B. Eyring, Capacitación de líderes, Conferencia General semestral de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, octubre 2015.

    4. Artículo de fe número 9.

    5. Doctrina y Convenios 98:12; 2 Nefi 28:30.

    6. 2 Nefi 26:24.

    7. “Los quórumes del sacerdocio en el Plan de Bienestar”, Liahona, febrero de 1978, pág. 125. Citado por el Élder Dale E. Miller en “El Cuórum de élderes eficaz”.

    8. “Un derramamiento del Espíritu”, Liahona Marzo de 2017, pág. 15-25; Manual 2: Administración de la Iglesia,  2010, 9.1.1