PÁGINAS LOCALES DE MÉXICO | LIAHONA ABRIL 2019

    Nuestra participación en el recogimiento de Israel

    Élder Félix Martínez
    Élder Félix Martínez, Setenta de Área.

    En octubre del 2002 tuve la oportunidad de conocer al presidente Craig Richard Dixon que servía en una de las misiones de la ciudad de México. Al platicar con él, note que su español era muy fluido y claro. Le pregunté dónde había aprendido el idioma y me explicó que sirvió como misionero en el área de Sonora y Durango a inicios de los años setenta. 

    Inmediatamente después le pregunté si había conocido a Víctor Ríos Avendaño, originario de Durango. Para mi asombro, me dijo que sí y me explicó que él lo había bautizado.

    Platicamos un poco acerca del hermano Ríos y le comenté que Víctor Ríos había servido como misionero en Poza Rica, Veracruz. En mayo de 1973, él y su compañero tocaron la puerta de la casa de mi hermana mayor para invitarla, junto con su esposo, a escuchar el mensaje del evangelio restaurado. Ellos lo aceptaron y fueron bautizados. Dos meses después mi hermana me invitó a la Iglesia, me presentó a los misioneros y en el mes de julio yo estaba recibiendo las primeras ordenanzas de salvación. 

    Como resultado de ese primer contacto, durante estos cuarenta y seis años han sido bautizados veintiséis miembros de la familia, trece han servido como misioneros y catorce han sido sellados en el templo. Adicionalmente, cientos de personas se han unido a la Iglesia y se han efectuado cientos de ordenanzas vicarias en el templo.

    De esta experiencia aprendo dos principios importantes que el presidente Russell M. Nelson enseñó en el devocional para jóvenes el 3 de junio de 2018: “Cuando hablamos del recogimiento, simplemente estamos diciendo esta verdad fundamental: cada uno de los hijos de nuestro Padre Celestial, a ambos lados del velo, merece escuchar el mensaje del evangelio restaurado de Jesucristo. Ellos deciden por sí mismos si quieren saber más”1.

    Misioneros caminando

    Primer principio: Como no sabemos quiénes son los escogidos2, debemos invitar a muchos de nuestros familiares, amigos y conocidos que no son miembros de la Iglesia a “venir y ver”3; en otras palabras, invitarlos a la Iglesia y a escuchar a los misioneros.

    Segundo principio: Nuestro deber es invitar y al hacerlo estamos cumpliendo con la obra del recogimiento. Nuestros amigos decidirán si aceptan nuestra invitación para asistir, escuchar y aceptar el mensaje de la restauración.

    Una de nuestras hijas nos compartió la siguiente experiencia: “En octubre de 2017 una de nuestras hijas fue invitada a una fiesta de cumpleaños de una amiga de su escuela. Allí conocí a Sandra, la mamá de otra amiga de mi hija. La conversación se dirigió a las tareas escolares que debían terminar ese fin de semana. Vino a mi mente lo que alguna vez comentamos mi esposo y yo respecto al deber de compartir el evangelio de manera natural, por lo que aproveché la oportunidad y expresé que mi hija había terminado sus deberes escolares desde el viernes porque el domingo es un día especial que dedicamos a adorar al Padre Celestial y Jesucristo. Además -agregué- ese fin de semana participaríamos de la Conferencia General de la Iglesia. En ese momento ella me dijo que había conocido a las misioneras y le habían invitado a asistir a la Iglesia, yo aproveché y la invité a que nos acompañara al día siguiente a la sesión de la mañana. Le dije que la esperaría en la puerta de la capilla.

    ¡Fue muy emocionante verlos entrar a la capilla! Me senté junto a ella y disfrutamos de una hermosa sesión esa mañana.

    La amistad se fortaleció, acompañé a las misioneras para enseñarle el evangelio y casi dos meses después ella y su familia se bautizaron. El día de su bautismo recordé la escritura que dice que “por medio de cosas pequeñas y sencillas se realizan grandes cosas”4.Nunca olvidaré ese día en el que no tuve miedo de compartir lo feliz que me hace vivir el evangelio. Jamás imaginé que aquella conversación lograría traer al conocimiento del evangelio a esa familia. Ahora ellos se están preparando para entrar en el Templo y sellarse como familia”.

    El profeta José Smith enseñó: “porque todavía hay muchos en la tierra, entre todas las sectas, partidos y denominaciones, que son cegados por la sutil astucia de los hombres que acechan para engañar, y no llegan a la verdad sólo porque no saben dónde hallarla”5

    Al seguir haciendo nuestra parte de elegir invitar a otros y dejar que ellos decidan aceptar o no, estaremos ayudando en la gran obra del recogimiento de Israel, la cual el Señor está apresurando en estos últimos días.


    Notas

    1. Russell M. y Wendy Nelson, Juventud de Israel, Devocional mundial, Junio 2018 
    2. Doctrina y Convenios 29:7
    3. Juan 1:46
    4. Alma 37:6
    5. Doctrina y Convenios 123:12