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Cumpleaños número 90 del presidente Thomas S. Monson

Presidente Monson

A pocos días de su cumpleaños número 90, el Presidente Thomas S. Monson se sienta en la sala de estar de su departamento en el centro de Salt Lake City y recibe a sus visitas.

Sus consejeros en la Primera Presidencia, el Presidente Henry B. Eyring y el Presidente Dieter F. Uchtdorf, pasan unos minutos con el líder de la Iglesia -como lo hacen regularmente- y le desean un feliz cumpleaños.

Los tres se encuentran rodeados por recuerdos de las nueve décadas de la vida del presidente Monson:

Una fotografía del Presidente y de la difunta Hermana Monson saliendo de la conferencia general, cuelga en la pared; la hermana Monson está saludando. Una pintura que representa la historia del Antiguo Testamento del Profeta Daniel frente al foso de los leones. Una trucha hermosa se ofrece como pieza central en la mesa de la sala de estar. Y por encima de la chimenea se cuelga una pintura de LaVoy Eaton, que fue entregada al Presidente Monson en una cena de la BYU Management Society donde fue honrado con el Premio Distinguished Utahn Award en 2004. En una carta que el Presidente Monson envió más tarde al artista, le dijo: 'En esta pintura, que será mostrada de manera destacada en nuestra casa, usted ha capturado uno de mis lugares favoritos en el Río Provo'.

En este día, es obvio el amor y cuidado para el Presidente Monson por parte de sus consejeros de la Primera Presidencia.

El Presidente Thomas S. Monson y su esposa, Frances, saludan a la multitud después de la 181ª Conferencia General Anual el Domingo, 3 de Abril de 2011, en Salt Lake City, Utah. Foto de Tom Smart, Deseret News.

Del venerable líder, que ha dado más de medio siglo de servicio como Autoridad General y que celebrará su cumpleaños 90 el Lunes 21 de Agosto, el Presidente Eyring dice que 'su fe y su preocupación por todos los hijos de nuestro Padre Celestial han traído alegría y paz a la gente en todo el mundo '.

El presidente Uchtdorf por su parte, señala que la Iglesia ha sido bendecida por el 'humor y el ingenio del Presidente Monson, sus historias memorables, consejos y mensajes inspirados'.

El 4 de Octubre, el Presidente Monson -quien fue llamado al Quórum de los Doce Apóstoles en 1963- habrá servido como Autoridad General durante 54 años.

En su primer discurso de la Conferencia, el presidente Monson compartió un poderoso testimonio que, desde hace 54 años, ha compartido en todo el mundo: 'Sé que Dios vive, mis hermanos y hermanas'.

'No hay duda en mi mente. Sé que esta es Su obra, y Sé que la experiencia más dulce en toda esta vida es sentir Sus susurros, mientras nos conduce en el engrandecimiento de Su obra. He sentido estos susurros como un joven obispo, guiado a los hogares donde había necesidades espirituales o temporales. Lo sentí de nuevo en el campo misional mientras trabajaba con sus hijos e hijas, los misioneros de esta gran Iglesia quienes son testigos vivos y testimonio al mundo de que esta obra es divina y que somos guiados por un profeta '.

Y concluyó su mensaje con una promesa sincera:

'Comprometo mi vida y todo lo que pueda tener. Me esforzaré al máximo en mi capacidad para ser la persona que ustedes quieren que sea. Estoy agradecido por las palabras de Jesucristo, nuestro Salvador, cuando dijo: 'He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él' (Apocalipsis 3: 20). 'Ruego sinceramente, hermanos míos, que mi vida sea merecedora de esta promesa de nuestro Salvador'.

Un deseo de cumpleaños

Días antes de su cumpleaños, el Presidente Monson reitera un deseo de cumpleaños de hace casi una década. Cuando se le pidió que describiera su regalo de cumpleaños ideal en 2008, el Presidente Monson dijo: 'Haga algo por alguien más en ese día para mejorar su vida. Busque una persona que esté pasando por un momento difícil o esté enfermo o solo y haga algo por ellos. Eso es todo lo que desearía”.

Es el mismo mensaje que el presidente Monson compartió el pasado mes de Abril en la conferencia general, cuando pidió a los miembros de la Iglesia que examinaran sus vidas y siguieran 'el ejemplo del Salvador siendo bondadosos, cariñosos y caritativos'.

'A medida que lo hagamos', continuó, 'estaremos en una mejor posición para llamar los poderes del cielo para nosotros, para nuestras familias y para nuestros compañeros en el -a veces difícil- viaje de regreso a nuestro hogar celestial' (“Bondad, Caridad y Amor ').

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