El profeta Isaías en una visión de la existencia premortal vio uno de los primeros y más sobresalientes de los hijos espirituales que nacieron de nuestro Padre Celestial, y declaró: " ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana.!...Tú que decías en tu corazón: subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono,...sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” (Is. 14:12).